“Las elecciones serán un verdadero ejercicio de democracia, sustentado en la amplia participación popular, legalidad y transparencia del proceso electoral, en el que no concurren partidos políticos ni se financian campañas, sino la base para proponer y elegir a los candidatos es el mérito, la capacidad y el compromiso con el pueblo”, dijo en la Asamblea Nacional del Poder Popular, Raúl Castro Ruz, el pasado 15 de julio.

Las palabras del Presidente de la nación sintetizan cabalmente los principios por los cuales se rigen las elecciones en Cuba, tarea cívica que involucra a todos los ciudadanos y a la cual convocó el Consejo de Estado el 14 de junio del presente año.

La Ley Electoral vigente en Cuba establece que cada cinco años se convoque a elecciones generales, que tienen dos etapas, en la primera se eligen a los delegados a las asambleas municipales al Poder Popular, y en la segunda, a los representantes ante las asambleas provinciales y a los diputados a la Asamblea Nacional.

Desde el 14 de junio hasta la fecha, el camino andado ha sido intenso, según lo traza la legislación y las reglas complementarias para este período inicial. La Comisión Electoral Nacional (CEN)tomó posesión ante el Secretario del Consejo de Estado —al día siguiente de la convocatoria—, en su primera reunión aprobó los documentos rectores del proceso, el programa, el plan de actividades y el calendario de información de la etapa; designó a los integrantes de las comisiones provinciales, del municipio especial Isla de la Juventud y de la comisión especial de las FAR.

Una vez que se constituyeron las comisiones electorales provinciales (CEP), estas aprobaron las 12 mil 515 circunscripciones —selección que tuvo como antecedente un estudio en la base—, en las cuales el pueblo cubano elegirá igual número de delegados a las asambleas municipales, sus representantes para los años venideros. Así mismo tomaron posesión las estructuras municipales (CEM) y las de circunscripción (CEM), estas últimas son el eslabón cardinal del proceso.

En todo el país tomaron posesión de sus cargos 67 mil 673 autoridades, una cifra significativa, que se identificaron según su experiencia, ejemplaridad, los que por ética, moral y buena conducta tenían el prestigio de sus vecinos, los que por su sentido de pertenencia y compromiso con la sociedad podían ejercer mejor el trabajo.

El día de la elección, en las mesas ejercerán sus funciones más de 94 mil 815 autoridades. Será un ejército de pueblo, más de 161mil 828 autoridades electorales en total. Y con la segunda etapa llegaremos a más de 200 mil, es el pueblo investido de autoridad electoral.

Como fortalezas tenemos que el 76,24 por ciento de quienes trabajan y trabajarán por el buen desempeño de los comicios cuentan con la experiencia de haber participado en procesos anteriores, y que prevalece la fuerza femenina dentro de las autoridades, representada en un 64,47 por ciento.

Se le ha prestado mucha atención a la capacitación y a la formación de quienes se inician en estas labores, especialmente a las autoridades de circunscripción, que son los que enfrentan directamente la nominación, un paso vital de las elecciones, que comenzará el 4 de septiembre en Cuba, donde se postulará para luego elegir.

El 21 y 22 de septiembre se expondrá la lista de electores, y del 25 de ese propio mes al 9 de octubre se hará la verificación de la misma, para rectificar cualquier error que exista en el registro.

Un pilar clave e inviolable del sistema electoral cubano es aquel que Fidel identificó el 20 de febrero de 1993 como “el principio de que el pueblo postula y el pueblo elige”. De ahí que la nominación de los candidatos sea una de las etapas más importantes del proceso que vive hoy la nación.

Este proceso está previsto desarrollarlo del 4 al 30 de septiembre, durante cuatro semanas. El programa nacional de las asambleas se ha confeccionado de manera que en la primera semana se va a organizar un pilotaje a nivel de municipio, o sea se va a dar en cada municipio una asamblea piloto, bien organizada, para que sirva de ejemplo para todas las autoridades electorales de la región. Y el segundo día, de esa misma semana se va a dar una con las mismas características a nivel de Consejo Popular.

Aunque a partir del tercer día de la semana inicial del proceso de nominación se desarrollarán otras asambleas hasta completar un total de 5 mil 425 en el país,  la mayor cantidad se efectuarán durante la segunda y la tercera semanas —del 11 al 24 de septiembre—, alrededor de 37 mil 182.

Es muy importante la participación popular en estos comicios, a cuyas asambleas  la familia debe asistir  en su composición completa porque aunque no se exige por la ley un por ciento de participación si se pide que haya presencia masiva de los electores, por lo que se hace necesario garantizar que los vecinos que viven en casas aisladas o lugares lejanos puedan participar en el proceso de nominación.

Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), inmersos en el cumplimiento de su misión como movilizadores del pueblo,   desarrollan un amplio proceso de preparación, en aras de acompañar con éxito el proceso eleccionario del Poder Popular. La organización acompañará el proceso eleccionario en cada uno de sus momentos, más allá del día de votación y que incentivará la participación masiva de los caderitas, dado un mayor protagonismo a nuestros jóvenes.

Otra de las organizaciones protagonistas en el proceso de nominación de candidatos es la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), las cuales han celebrado un proceso político llamado “Somos la Revolución”, el cual prioriza los aspectos del sistema electoral cubano y el papel de las mujeres.

La organización femenina se ha enfocado en lo fundamental en los aseguramientos de la Asamblea de Nominación, así como en el trabajo con las jóvenes que votarán por primera vez.

Es una prioridad para la Federación elegir más mujeres como delegadas del Poder Popular, pues en el proceso anterior de las 9 mil féminas propuestas solo resultaron electas unas 4 mil (34.9 %).

No hay paso más importante que la asamblea de nominación pues el punto de partida para elegir a nuestros delegados, pero también para elegir posteriormente hasta el 50 % los delegados a las Asambleas provinciales y los diputados al parlamento. Es un elemento angular de nuestra democracia y que distingue a nuestro sistema político.

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