Por: Marco Velázquez Cristo / PostCuba

El llamado centrismo en la actualidad se encuentra en una situación compleja. Trump con sus declaraciones injerencistas y ofensivas contra Cuba, ha provocado una reacción del pueblo que desmiente todo el  planteamiento centrista  sobre su supuesta despolitización, desmoralización y orientación al norte. Al mismo tiempo, se produce una contraofensiva de las fuerzas revolucionarias que combaten las  ideas socialdemócratas, cuyos principales exponentes callan obligados por las circunstancias o intentan adecuar su lenguaje a las nuevas condiciones adversas que los rodean. En este escenario,  comienzan a aparecer sus defensores de siempre, “revolucionarios oscilantes”, a los que cada día va resultando más difícil justificar y entender.

Que los del centro, se afanen por desmarcarse de esa posición es algo lógico, toda vez que con ello buscan confundir para autentificarse, pero que alguien que se precia de ser revolucionario, ponga en duda la existencia de profesantes de esa tendencia política en Cuba, es algo incomprensible, más cuando se tiene la certeza de que no son ningunos ignorantes.

Ante tal realidad valdría preguntarles: ¿Consideran que intelectuales como Rene Vázquez Díaz y Emilio Ichikawa, que no viven en Cuba, padecen de la enfermedad infantil del izquierdismo? ¿Desconocen sus escritos sobre el centrismo en nuestro país? Por si así fuera, sitúo el enlace a dos de ellos: El “ambiente” de los salvadores de la Revolución, de Rene Vázquez Díaz publicado en CUBADEBATE el 12/6/17 y El “centro” en las Lab -Transitions de Emilio Ichikawa, publicado en Rebelión el 26/6/2014. No me detengo a explicar las características de estos intelectuales, son bien conocidos.

En entrevista realizada  por la “sectaria” periodista Rosa Miriam Elizalde al también “sectario” intelectual Fernando Martínez Heredia, esta comunicadora preguntó a su entrevistado:  “Fernando, usted mismo ha alertado de la existencia en Cuba de un nacionalismo de derecha, que está en contra del bloqueo pero también implícita o explícitamente en contra de la Revolución, invocando posturas centristas”:

Fernando Martínez Heredia: “Y un nacionalismo de derecha incluso que tiene una acumulación cultural a la cual referirse. Si el día de mañana tuviéramos problemas graves entre nosotros, algunos de los que se sienten nacionalistas de esta manera probablemente terminarán frustrados y dirán: “Y yo que quería que Cuba tuviera una buena democracia, que con el pluripartidismo salieran los mejores siempre y la administración fuera una maravilla y miren las desgracias que nos han caído por lo que yo me creí.”

Concluía el prestigioso intelectual. ¿Qué tienen que hacer los pueblos cuando tienen experiencia histórica? No volverse a equivocar.

Estas ideas de Martínez Heredia, en las cuales reconoce la existencia de corrientes políticas ajenas al socialismo y no precisamente las de la contrarrevolución tradicional, alerta sobre lo que podría significar el error de dar paso a las improvisaciones y a estas ideas para Cuba, a la vez que llama a no olvidar la historia, son obviadas inexplicablemente, por los que sistemáticamente lo citan y publican, ¿Olvido voluntario a conveniencia?

Se invoca el esfuerzo de unidad realizado por Fidel al inicio de la Revolución para contraponerlo a nuestra posición de no comulgar con el centrismo. Sin embargo, las conductas de los que se presentan como paladines de la unidad, distan de corresponderse con su verbo, en sus blogs, vinculado al debate sobre el centrismo solo encuentran cabida y se sitúan enlaces a publicaciones de ese carácter, las que expresan posiciones contrarias o reflejan la respuesta revolucionaria a ellas, son totalmente ignoradas, como también son ignorados los escritos de intelectuales de la talla de Elier Ramírez Cañedo y Enrique Ubieta Gómez, al primero incluso se le ha tratado de descalificar. Esa manera de actuar excluyente e irrespetuosa, desautoriza a los que la utilizan para hablar en nombre de la unidad.

En su libro La enfermedad infantil del izquierdismo,  en su capítulo, IV ¿En lucha contra qué enemigos en el seno del movimiento obrero ha podido crecer, fortalecerse y templarse el bolchevismo?, Lenin plantea: “El político que quiera ser útil al proletariado revolucionario debe saber distinguir los casos concretos de compromisos que son precisamente inadmisibles, que son una expresión de oportunismo y de traición, y dirigir contra tales compromisos concretos toda la fuerza de la crítica, todo el filo de un desenmascaramiento implacable y de una guerra sin cuartel…”

Consecuentes con la línea de pensamiento del gran líder del proletariado mundial, los revolucionarios cubanos rechazamos por inadmisible cualquier compromiso con el centrismo, a la vez que censuramos con rudeza a los que los establecen.

Para concluir, como diría una colega, ¡que hable Fidel!

 

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Fragmento del discurso pronunciado por el líder de la Revolución el 6 de junio de 1971, por el Aniversario de la creación del Ministerio del Interior.

El Jefe de la Revolución cubana, con sus palabras, desmonta la tesis de que no hay centristas en Cuba y al situar a estos en el bando enemigo, nos da la razón, no pueden estar en nuestras filas.

No somos sectarios, somos revolucionarios. No padecemos de la enfermedad infantil del amateurismo político, tampoco la de la ingenuidad, no somos de los que, parafraseando a Eduardo Galeano, “serruchan con delirante entusiasmo, la rama donde estan sentados”.

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