El 14 de junio de 1967 escribió el Che en su Diario de Campaña en Bolivia: “He llegado a los 39 y se acerca inexorablemente una edad que da que pensar sobre mi futuro guerrillero; por ahora estoy entero”.

Han pasado 50 años, y hoy el comandante Ernesto Guevara de la Serna, el Che, estaría cumpliendo 89. Por lo que conmemoramos medio siglo de su desaparición física, y 20 de la llegada de sus restos a Santa Clara, a la Plaza de la Revolución que lleva su nombre en el centro de Cuba.

Desde hace un cuarto de siglo, la Cátedra Honorífica Che Guevara, entonces perteneciente al Instituto Superior Pedagógico Félix Varela, en la actualidad a la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, tiene una tradición que hace que el Guerrillero de América se multiplique en los Ernesticos.

Una hermosísima manera de perpetuar su memoria en la ciudad que lleva su nombre, pues cada 13 para 14 de junio, al filo de la medianoche, se espera el nacimiento del primer varón en el Materno “Mariana Grajales”, de Santa Clara, nacido de parto natural y cuyos padres, de manera voluntaria, decidan ponerle al niño el nombre de Ernesto.

Así nacieron, el 14 de junio de 1992, los primeros tres Ernesticos: Ernesto Antonio Martínez Martínez, de Cifuentes, y Antonio Ernesto López Abreu y Carlos Ernesto Becerra San Martín, ambos de Santa Clara; los primeros dos, además, con el glorioso nombre de Antonio, en recordación al Titán de Bronce, Antonio Maceo Grajales, nacido también un 14 de junio pero de 1845.

Los iniciadores de la tradición hoy cumplen 25 años, y al nacer, no solo tuvieron el privilegio de nombrase igual que el Comandante argentino-cubano, sino de tener a padrinos de lujo esperando sus respectivos nacimientos. Sus padrinos fueron Alberto Granado, el mejor amigo del Che, Aleida March, la madre de sus cuatro hijos cubanos, y Jean Pierre Etile, entonces presidente del Comité Martiniqueño de Solidaridad con Cuba.

En vela y expectantes toda esa madrugada, y expectantes, junto a ellos, estuvieron los miembros de la cátedra honorífica Che Guevara, encabezados por su presidente fundador profesor Roberto Yera Navarro; el hoy doctor en Ciencias Económicas Ricardo Hernández y otros miembros del grupo inicial. Un colectivo primigenio de fundadores, entre los que no debe ser olvidado el profesor Onelio Cabrera, ni tampoco el aliento y las sugerencias inestimables que aportaron los investigadores Adys Cupull y Froilán González, con el total y entero derecho de considerarse impulsores y patrocinadores de esas buenas ideas, devenidas hoy en tradición.

A partir de entonces recibir al primer Ernestico se convirtió en símbolo distintivo de la Cátedra Che Guevara del Pedagógico Félix Varela, donde por aquellos años florecía a raudales la cultura llevada de la mano de la rectora Mercedes PiñonPiñón Jareño.

Desde 1993 se decidió que fuera un solo Ernestico. Así fueron llegando al mundo, indistintamente, Ángel Ernesto González Ruiz; Shey Ernesto Reinosa Cárdenas; Cristian Ernesto Pérez Menéndez; Ernesto Isacc Talavera; Ernesto Rafael Darias Mederos; Rafael Ernesto Jiménez Cruz; y así hasta completar los otros Ernesticos.

Un caso inusual se dio en el año 2000, cuando nacieron los jimaguas de sexos opuestos Richard Ernesto y Celia Rachel Rodríguez Fernández; la niña, con el nombre de Celia de la Serna, la madre del Che, y el varón, por supuesto, el mismo del rosarino ilustre.

El trabajo de la Cátedra ha sido tan meticuloso que por intermedio del profesor Arístides Rondón Velázquez, quien, con posterioridad la dirigiera por años, se conservan las fichas del nacimiento de esos primeros Ernesticos.

Así podemos saber que Lázaro Ernesto Díaz Morán, pesó al nacer 3 050 gramos, o sea, 6,12 libras, y que el equipo médico estuvo integrado por los doctores Otmara Cruz Toriza y Eduardo Sandelis Cárdenas, la neonatóloga Tania Suárez Milián y la enfermera Mercedes Pupo.

Además, gracias a esos archivos conservados por el docente jubilado Rondón Velázquez se conoce que de los primeros tres Ernesticos: Ángel Ernesto, recibió una vivienda, impulsada la gestión por la Cátedra, dadas las condiciones precarias en que vivía su familia, y que junto al resto de sus tocayos, recibió durante años un módulo completo de ropa enviada por Jean Pierre Etile, el presidente del Comité de Solidaridad Martiniqueño.

Puede saberse, además, que el 23 de noviembre de 2003, Ángel Ernesto, participó en una jornada de trabajo voluntario en el otrora Pedagógico Félix Varela, donde también estuvieron su mamá y una de sus hermanas. Sin que faltasen los otros dos primeros Ernesticos.

El objetivo de la iniciativa es educar a estos jóvenes en el espíritu de altruismo y sacrificios del Che, en enseñarlos a seguir su ejemplo, a conocer de su vida y de su obra, y a acercársele, lo más posible.

Ninguno de los Ernesticos en estos 25 años, con el de hoy, ha dejado de celebrar su cumpleaños, casi siempre en la Plaza de la Revolución Che Guevara. Allí, en presencia de cientos de niños, invariablemente se les pica un cake gigante y se les cantan las felicidades, para lo que siempre han contado con el apoyo de la Unión de Jóvenes Comunistas, la Organización de Pioneros José Martí y demás organizaciones juveniles del territorio.

Previamente, antes de las 8:00 a.m., los Ernesticos participan en el tradicional cambio de flores al Che y sus guerrilleros y luego se quedan para el resto de las actividades que ese día ocurren en la Plaza santaclareña, incluido la tradicional simultánea de ajedrez, una de las pasiones deportivas del comandante Guevara.

Ángel Ernesto en uno de esos tradicionales cumpleaños afirmó: “Nacer el mismo día que el Che y llevar su nombre representa mucho para mí. Desde la escuela primaria hasta la graduación he vivido hermosas experiencias: la colocación de la pañoleta, los cumpleaños con los demás Ernesticos, haber compartido con Alberto Granado —quien estuvo presente cuando nací—, también con Aleida Guevara…, son momentos inolvidables”.

Hoy el Che cumpliría 89 años. En el Materno santaclareño se esperará con impaciencia el Ernestico del cuarto de siglo de la tradición. Mientras en la Plaza, el resto de los Ernesticos, tanto los mayores, ahora en su cumpleaños 25, como los demás, compartirán con el hombre que hizo del internacionalismo su bandera y de Cuba su segunda Patria.

Será el compromiso permanente de ser como el Che.

Sobre el autor

Narciso Amador Fernández Ramírez

Periodista que prefiere escribir de historia como si estuviera reportando el acontecer de hoy

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