Por Sofia.

Los inquilinos de la Casa Blanca continúan cambiando su estrategia para intentar desestabilizar a Cuba, ahora no solo desde fuera, sino también desde dentro de nuestras fronteras.
Después de una decena de administraciones basadas en el ataque militar, biológico, terrorista, etc., ninguna con resultados efectivos en la destrucción de nuestro socialismo, en pleno siglo XXI la agresión des-informativa parece ser la protagonista del panorama que rodea a la Mayor de las Antillas.
Hoy, el horizonte informativo cubano vive marcado por el establecimiento de varios medios digitales independientes, encargados, creados y financiados con el único fin de construir una realidad paralela de lo que ciertamente sucede dentro de Cuba y de manipular el flujo noticioso, que, sobre nosotros, navega en Internet.
Y es que ahora mismo las posturas políticas desaparecen o se mezclan en el Centrismo o lo que los académicos también llaman contrarrevolución “no confrontacional”; una tendencia cuya mutación entre bandos opuestos permite a sus partidarios navegar entre dos aguas, tergiversar u ocultar sus fines reales y mantenerse a sí mismos como intermediarios de un fenómeno o sociedad.
Este estilo centrista es básicamente situacional, puesto que se define en función de la posición ideológica de otros y puede defender una cosa o la contraria, según la oportunidad.
O sea, la actitud centrista es en este instante el caldo de cultivo de aquellos medios periodísticos que se dicen “independientes” o voceros de la “verdadera realidad cubana”.
Más allá de esta bandera que ondean como defensores de la autenticidad y la transparencia informativa, cabría hacerse varias preguntas sobre su objetivo, pero empecemos por una  muy simple ¿en realidad pueden hacer “periodismo independiente”  si reciben financiación extranjera o solo esconden su posición entreguista verdadera detrás del centrismo, cambiándole el nombre por eso que ellos llaman “periodismo de barrio, periodismo social”?
Sencillamente obvian o ignoran lo que realmente se considera “periodismo independiente” en cualquier lugar del mundo, aquel que se autofinancia como requisito primero y que existe bajo cualquier forma de gobierno (sin diferencias entre capitalismo o socialismo).
Sencillamente la adopción del término es el eslabón inicial de la cadena de manipulaciones construida para tapar los cientos de miles de dólares que se mueven con el único fin de vender una Imagen Cuba totalmente diferente a la verdad.
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