Por Sofía.

La Libertad de Prensa, sin ninguna duda, es un elemento central del derecho más amplio a la libertad de expresión. La prensa, en sus varias plataformas, juega un papel central al informar de manera contextualizada, al agendar en debate público las cuestiones centrales para el desarrollo y la democracia, al actuar como vocera de los gobiernos y otros actores.”

Este concepto básico de Libertad de Prensa fue publicado por la Oficina Regional de Ciencia para América Latina y el Caribe de la Unesco, en Montevideo, Uruguay, pero es aplicable para todos los medios de prensa y todos los sistemas de gobierno del mundo.

A pesar de la claridad de su definición conceptual, la Libertad de Prensa constituye hoy punto clave de discordia y manipulación en disímiles estados contemporáneos. Encabeza la lista de debate en las agendas mediáticas a nivel mundial, siendo el elemento fundamental en cientos de comparaciones y análisis de la sociedad de la información del siglo XXI, aun cuando dichos análisis se caracterizan por la omisión de algunos aspectos protagónicos de dicho concepto.

Cuba, como parte de un Continente marcado por la influencia de medios extranjeros, en su mayoría privados, determinados por manejar la Libertad de Prensa desde una percepción opuesta a nuestro sistema, no está exenta del debate interno que surge a partir de algunos medios digitales alternativos, acerca de la libertad de expresión que rige hoy en esta isla. El nacimiento de algunos sitios digitales independientes, en su mayoría enfocados en mostrar la realidad cubana desde “otras aristas”, ha traído consigo una guerra mediática en contra de los medios oficiales, guerra que obvia muy inteligentemente, pilares esenciales de la Libertad de Prensa.

 Si volvemos a la definición dada al inicio de este trabajo, entenderemos de manera precisa la mentira encubierta detrás de esta guerra desde las plataformas digitales, comprenderemos entonces que esos sitios que se tildan de voceros de las historias reales, defensores de los ciudadanos de a pie, promotores de la verdadera Libertad de Prensa, no son más que otros peces dentro del océano pagado desde tierras vecinas, para distorsionar o manipular nuestra realidad, manejando muy bien el qué se dice, cómo se dice y por qué se dice.

En TODAS, las sociedades y sistemas políticos del mundo (sin diferencia entre Capitalistas y Socialistas, en este sentido), la prensa oficialista constituye un aparato que responde ideológicamente al gobierno, a un partido político o al interés de un consorcio económico X. Así mismo TODAS estas sociedades enfrentan la existencia de otros medios de prensa, llámenlos alternativos, independientes, opositores, etc, y Cuba es parte de este mundo.

Un mundo donde la información viaja en solo segundos a través del orbe digital, donde la mayoría tiene acceso a plataformas de internet para conocer y compartir contenidos dentro y fuera de fronteras. Ahora bien, si en todos los rincones de la tierra existen medios oficialistas y cientos de millones de sitios que publican esa misma opinión u otra bien distinta, y coexisten desde tiempos inmemoriales,

¿Por qué entonces Cuba tiene que ser un caso diferente? ¿Por qué en Cuba estos “medios alternativos” dedican su espacio mayoritariamente y en nombre de la Libertad de Prensa a desacreditar el trabajo de los medios oficiales? La respuesta es bien sencilla: detrás de esos “medios alternativos” tan comprometidos con nuestra Cuba y con su libertad de expresión, navegan ideas basadas en la manipulación mediática y la construcción social de la realidad (temas para futuros análisis), nacidas de actores sociales alejados de nuestras fronteras, quienes en nombre de la Libertad de Prensa, tergiversan este concepto en pos de sus intereses.

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