Unos jóvenes persiguen la conga del momento. Es la hora del trabajo de plaza de uno de los dos barrios que están en pugna. Para un desconocido vale cualquiera. Para los remedianos la lucha es crucial y ocupa ribetes insospechados.

Las famosas parrandas remedianas tuvieron lugar este sábado siete de enero, cuando los barrios El Carmen y San Salvador se enfrentaron en cruzada de luces y colorido.

Fue una noche espectacular. Trabajos de plaza, carrozas, fuegos artificiales, colmaron el Parque central de Remedios.

Desde hace un año lo preparan y aunque en esta oportunidad el tradicional 24 de diciembre no pudo ser la fecha propicia, el siete de enero sirvió igual para recrear escenas del arte universal. Sin embargo, las horas de los miles de voladores, bengalas y morteros acapararon con su luz y ruido la noche remediana.

Desde lo lejos se siente que en Remedios la vida es otra. Desde muy cerca, se nota que Remedios vibra, que es diferente, este primer sábado de enero. Y es así desde hace muchos años. La tradicional fiesta surgió durante el siglo XVI cuando el padre Francisco de Quiñones, quien oficiaba en la Iglesia de esa octava localidad fundada por los españoles en la Isla, ideó, debido a la ausencia de feligreses a la llamada Misa del Gallo, que el pueblo despertara con pitos, fotutos y latas a los vecinos, para que así acudieran a la ceremonia religiosa.

Cinco siglos después, el hecho cultural sigue ahí, cuidado y bendecido por su gente, que se resiste a perder una tradición que es considerada con justeza como Patrimonio Cultural de la Nación. El barrio de San Salvador se identifica por el color rojiazul y el gallo como símbolo, mientras El Carmen utiliza principalmente el carmelita y es representado por un globo y un gavilán.

Esta vez la lucha parece más ajustada. Unos dicen que es una de las mejores parrandas desde hace muchos años. Otros están nerviosos. El trabajo de plaza de San Salvador se apaga inciada la medianoche. Un fallo técnico. La lluvia (nunca) no quiere perderse el suceso. Los sanseríes se recuperan.

Son casi las cuatro de la mañana y se preparan las carrozas. En los días previos a la celebración, la población participó de manera masiva en la organización de las carrozas, los trabajos de plaza y el montaje de los fuegos artificiales, con el sano propósito de ver emerger como triunfador a su barrio.

Primero sale El Carmen. Impresiona. Su carroza dedicada a la India emerge altanera, inmensa. Luego, un rato después, el barrio San Salvador hace lo suyo. Preocupa la sencillez de su trabajo. Pero nada que ver, cuando sale atrapa la mirada de todos. La civilización egipcia es su tema. Y llega, planta, se parquea en medio de la plaza, y sin cuestionamientos gana.

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