Si en una obra de ingeniería cubana se demuestra la vocación ambientalista de Fidel Castro es en el pedraplén que une a la ciudad costera de Caibarién con el Cayo Santa María, un viaducto que corre sobre 48 kilómetros de la plataforma insular más productiva y sensible de Cuba.

Precisamente Fidel lanza a finales de los años ochenta la idea de convertir a la bella cayería villaclareña en un Polo Turístico y para ello debía accederse mediante un pedraplén.

En ese entonces surgieron grandes dudas entre la comunidad científica cubana, las que en opinión del biólogo marino Ángel Quirós estaban muy bien justificadas porque en otros lugares los pedraplenes habían traído grandes afectaciones al medio marino.

Inmediatamente el líder cubano orientó crear un grupo de especialistas que se encargaran del atrevido proyecto con la estricta premisa de que no afectara tan delicado ecosistema costero.

“Tuve la suerte de integrar ese grupo de trabajo porque Fidel nos dijo que deseaba que ese viaducto fuera un ejemplo de diseño, de proyecto y de construcción de tal forma que no afectara las condiciones ecológicas del sitio donde estaba insertado y además que se hiciera un sistemático y riguroso monitoreo ambiental”, dice Quirós.

Aquel pedraplén influiría en más de mil kilómetros cuadrados de la zona más rica biológicamente de la plataforma insular cubana ubicada al centro norte de la isla, por lo que deberían considerarse las migraciones de los peces, la salinidad y la sedimentación del lecho.

En ello se tuvo en cuenta que el llenante de la marea ocurre primero entre los cayos Santa María y Guillermo y diez minutos después entre los Cayos Francés y Fragoso lo que provoca un flujo de aguas que limpia la plataforma. A partir de ahí se hizo un trazado en el que la vía no afectara el intercambio de las aguas y las rutas migratorias de las especies mediante un amplio sistema de puentes y una ruta precisa.

Los datos que arrojó el monitoreo demostraron que las medidas tomadas, la ruta seleccionada y el diseño acometido para el pedraplén fueron correctos y las afectaciones al entorno son mínimas y reversibles.

Tal y como proyectaron los especialistas y con el apoyo personal de Fidel Castro Ruz el Pedraplén hasta Cayo Santa María se construyó con muy escasas afectaciones al sensible ecosistema y tras su conclusión en el umbral del siglo XXI se alzó con el Premio Internacional Puente Alcántara por su respeto al medio ambiente.

Ahora solo queda que los usuarios de tan importante vía y de las instalaciones turísticas de la cayería villaclareña mantengan la ética ambientalista que allí sembró el líder de la revolución cubana.

Anuncios