Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía (2001), subrayó este miércoles en la capital que mientras más empresas norteamericanas vean posibilidades de hacer negocios en Cuba, mayor presión habrá para que el Congreso de ese país levante el bloqueo contra la Isla.

Hay que estar consciente de la política económica de Estados Unidos, advirtió el prestigioso profesor estadounidense al impartir una conferencia magistral en el Aula Magna de La Universidad de La Habana, en presencia de su rector Gustavo Cobreiro, y de investigadores, catedráticos y estudiantes.

Tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU., Stiglitz recordó que el presidente Barack Obama ha adoptado algunas medidas para flexibilizar la aplicación del cerco impuesto desde hace más de 50 años,  todavía mantenido por el Congreso, acotó.

Al referirse a la actual coyuntura mundial, el visitante mencionó la transición de una economía industrial hacia una enfocada en los servicios, que emplee mayor cantidad de mano de obra calificada, y dijo que Cuba se encuentra en una posición favorable para avanzar en esa etapa.

El economista norteamericano reconoció el elevado índice en los indicadores de Educación que presenta la Mayor de las Antillas, lo cual la sitúa en una posición privilegiada en comparación con otras naciones del área.

De acuerdo con Stiglitz, entre las condiciones requeridas para impulsar un progreso socioeconómico sano sobresalen la constancia macroeconómica, mantener un pleno empleo y progresos tecnológicos.

Ante un escenario con notable reducción del empleo a nivel mundial en las actividades manufactureras, significó también el reto de potenciar los sectores de servicios que amplíen el aprendizaje y las competencias de los trabajadores.

Nacido en Estados Unidos en 1943, Stiglitz es uno de los economistas más leídos en el mundo, ha recibido la Medalla John Bates Clark (1979) y el Premio Nobel de Economía (2001), y ha impartido clases en prestigiosas universidades norteamericanas.

Además, se ha desempeñado en cargos públicos como Presidente del Consejo de Consejeros Económicos durante la administración del Presidente Clinton, y vicepresidente y economista jefe del Banco Mundial, entre 1997 y 2000.

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