Manacas, 26 de noviembre del 2016

Querido Fidel:

Qué decirte a estas horas cuando el silencio de mi pueblo me entrecorta las palabras y una opresión en el pecho me ahogaba horas antes de saber la noticia de tu partida? Estaba en casa y pensaba en escribir sabes?, pensé, no debes temer a la muerte a tus 23 años, ese es el destino de cada ser humano, incluso de los grandes, incluso los que vivirán por siempre deben desaparecer físicamente para darle paso a nuevas generaciones. Me quedé con tu abrazo, con ese que guardo solo para las personas especiales, me quedé con ganas de verte frente a frente y poder devolver esa dulce sonrisa , al hombre, que con 25 años hizo protestas contra el golpe de estado que haría sufrir a su gente, el hombre, que llegó a su casa en el Granma luego de pasar un tiempo fuera y demostró que trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras. A ti, que viniste en la caravana de la libertad y una paloma blanca se posó en tu hombro, que diste fuerza y dirección a la vida de tu gente, que construiste escuelas y libraste a una nación del analfabetismo. Tu fidelidad, tu solidaridad, la responsabilidad social que sentiste en tus manos te hizo ser querido, venerado, inolvidable ¡Ay que pena con esos que día a día esperaban tu muerte y pensaban que así destruirían lo que se había logrado! ¡Qué ingenuidad tan grande!, ¿no saben ellos que mis amigos sufren tu muerte, que llaman a altas horas para compartir el dolor, que mi madre tiembla y mi hermano se despertó a esa hora para ver tus fotos en la televisión? ¿no saben ellos que a pesar de las nuevas tecnologías que quieren dominarnos, aún existen personas dispuestas a darlo todo si sintieran el peligro de ver a su Patria amenazada?, algunos piensan que no, pero es que no lo han vivido todavía. ¡Ay mi compañero, como me sacas las lágrimas casi no puedo escribir, pero si tú lo hiciste en hojas con sumo de limón por qué yo no podría. Decirte que te quiero, no sé, pienso que es algo más que eso. Hoy solo pido que mi hermano sienta lo que yo sentí al reproducir la historia en una prueba de ingreso, luchando nuevamente por una carrera universitaria, para volver a estar en aquellas aulas que tanta fuerza me han dado ¡Hasta siempre amigo querido! ¡viaja libre enviado de la libertad!,ya cumpliste tu objetivo en esta vida ahora debes cumplirlo en la otra, tú tranquilo, nosotros aquí seguimos, aquí estamos, firmes porque a los héroes se les recuerda sin llanto. Vamos a extrañar tu oratoria, gracias por todo Comandante.

Tu amiga siempre, Yohana Pérez Álvarez

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