A Yoerky Sánchez Cuéllar lo conocí cuando era un inquieto niño de primaria y se conformaba con amplificar sus primeras décimas por el estudio 10 de la emisora CMHW en Manicaragua para la audiencia adyacente. Como para cualquier muchacho de su edad, soñaba conocer a Fidel.

Su talento y simpatía lo catapultaron a la notoriedad, en las tribunas abiertas por el regreso del pequeño Elián González, secuestrado en Estados Unidos, en las que hizo vibrar a nuestro pueblo con sus radiantes poesías.

Se hizo periodista, trabajó en el semanario Vanguardia de Villa Clara, fue promovido a director de la Revista Alma Mater, de allí a Juventud Rebelde como jefe de información y hace pocos días fue nombrado subdirector del diario de la juventud cubana. Ahora tengo sentado frente a mí a un joven de 32 años, de mirada tierna pero madura, cuya sencillez se mantiene intacta al transitar por su tercera legislatura como Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y tras ser elegido miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba en el Séptimo Congreso.

– ¿Cuándo hacías tus primeras décimas pensabas que algún día conocerías personalmente a Fidel?

– Ese fue el sueño de todos los niños de mi escuela Reinaldo Urquiza, de Manicaragua, conocerlo, tener una foto con Fidel, aunque nunca imaginé que iba a ser posible. Yo guardo un cuaderno en el cual escribía décimas todos los días según la fecha histórica. Con mi letra de primaria archivo lo que compuse entonces un 13 de agosto: Alguien nació en Mayarí/ y se llama el gran Fidel/ Un hombre que ha sido fiel /Al héroe José Martí. Después pasé la secundaria y seguí participando en actos, en actividades, a las cuáles me invitaban, pero en ninguna había estado con Fidel.

– ¿Cuando lo viste por primera vez?

– Cuando la batalla por el retorno del niño Elián. Pero fue de lejos, en el Palacio de Convenciones. Me habían invitado al recibimiento de unos estudiantes norteamericanos y Fidel tenía un encuentro con ellos. En un momento pregunta “¿Qué vamos a recordar nosotros de este encuentro? Entonces, mientras algunos hablaban yo iba escribiendo mis versos. Pido la palabra y le comento que le iba a contestar en décimas. Entonces, le respondo: Nosotros recordaremos/ de este encuentro su cultura/ su voz alegre, madura/y la fe que poseemos. De este encuentro llevaremos/ presente que la amistad/ que la paz, que la verdad/ y el amor que nos asalta/ más que el dólar le hacen falta/ a toda la humanidad. Al terminar me dice jaraneando Fidel: –Oye, quedó bien eso, pero ibas rápido, le diste trabajo a los traductores.

Estábamos en pleno año 2000. Elián  seguía secuestrado en los Estados Unidos, y librábamos la batalla en las tribunas abiertas. Un día, un viernes del mes de octubre, me llaman de La Habana y me dicen que debía estar en la Mesa Redonda. Llegamos a las 3 de la tarde, todavía no se sabía cuál era el tema y me dicen: vas a escuchar lo que se diga en la Mesa porque mañana debes ser uno de los oradores en la tribuna abierta de Batabanó. Nos sentamos en auditorio y para nuestra sorpresa Fidel llegó, estuvo allí con nosotros todo el tiempo escuchando.  Cuando finaliza el programa nos pregunta: ¿Y ustedes ya están listos para hablar mañana? La mayoría de los oradores eran de la capital y ya tenían su discurso hecho, pero yo no, yo estaba escuchando aquello para empezar a escribir. Y dice Fidel, -bueno,  se van conmigo para el Consejo de Estado, que estoy ansioso por escuchar lo que ustedes van a decir mañana. Yo no voy a ir, el que va a ir es Raúl, pero yo quiero saber qué es lo que ustedes van a decir para si hay alguna idea que reforzar”. Fuimos para el Consejo de Estado, todo el mundo fue diciendo su discurso y yo tratando de escribir… pero Fidel caminaba de un lado al otro y escuchaba  a los pioneritos, a los estudiantes de la FEEM, y yo no quería perderme nada de lo que dijera Fidel, pero a la vez tenía que concentrarme en lo que tenía que decir yo al día siguiente. Y en uno de esos momentos  se dirige a mí: – ¿Y por fin has adelantado?  — No, Comandante, es que tengo aquí un verso que no me sale bien, que no logro encajar. — Bueno,  a ver,  léeme lo que tienes. Entonces le digo: Basta ya de ley de Ajuste/ que busca las distorsiones/ las muertes, las agresiones… pero me falta el puente, porque el final ya lo tengo. Fidel  me pide que se lo lea de nuevo y al instante me sorprende: ¿Y por qué no pones algo ahí de desbarajuste?  Le digo: Sí, Comandante,…y el mayor desbarajuste. Aquel día me ayudó a completar la décima. Eso fue horas antes de la tribuna y para alegría nuestra cuando llegamos a Batabanó, se aparece junto con Raúl, porque según nos contaron luego, el pueblo de Batabanó decía que Fidel iba a estar en la tribuna, que hacía mucho tiempo que no iba al municipio y el Comandante no quiso quedar mal con el pueblo. Fue de las pocas tribunas abiertas en las que estuvieron los dos juntos, y yo pude decir mis décimas.

Fidel en ese momento estaba preparando su viaje a Venezuela, en octubre del 2000 y decide que lo acompañara en su visita.  Estuve con él en todo ese periplo, en el juego de béisbol en Barquisimeto, en sus encuentros con Chávez. Jornadas inolvidables para un muchacho que estaba en 11no grado en la escuela vocacional Che Guevara. Y después que Elián regresa seguimos en la Batalla de ideas, como proclamara en el Juramento de Baraguá.

Empezaba también la lucha por el regreso de los Cinco que ya fue a mediados del 2001.  Pero antes de ello, en enero, participé en una tribuna abierta con venezolanos en La Habana, donde me ocurrió otra historia interesante con Fidel.  Cuando termina me manda a buscar y me pregunta ¿Que tú vas a estudiar? Y cuando le respondo que periodismo, inquiere: – ¿Tú vas a escribir tus crónicas en versos, no? Y yo que había conocido sobre la existencia de un periodista que fue desaparecido en los años 90 en República Dominicana, que firmaba Narcisazo, y escribía una sección titulada “El pueblo se queja en versos”, le digo –Sí, Comandante, voy a escribir las crónicas en versos igual que Narcisazo. Fidel me mira y me dice: ¿No será Garcilaso? Y le respondo: No, Comandante,  se llama Narcisazo, que es un poeta.  Él insiste – Sí, Garcilaso, que es un poeta. Entonces le explico lo del poeta dominicano, me mira fijamente y me dice: -Bueno, está bien, tú me vas a escribir tus crónicas en versos como Narcisazo y como Garcilaso”.

Siguió hablando de toda la batalla cultural que teníamos por delante y le digo: Comandante, hoy se reafirma /la verdad de nuestro pecho /y no me iré satisfecho/ si no me brinda su firma. Y él, “a ver muchacho ¿Donde tú quieres que yo te firme?. Cogió la hoja donde había escrito los versos y me puso allí su autógrafo, pero se dio cuenta de que había firmado debajo de las décimas y dice: -Qué va, van a pensar que yo soy el autor, viró la hoja y me volvió a firmar por atrás. Guardo desde entonces en la misma hoja dos firmas de Fidel. A él le gustan mucho los versos, no solamente los míos, sobre todo la décima, que es muy cubana, muy criolla. Uno siente como él vibra con los versos de los poetas.

Fidel intercambia con Yoerky en la Tribuna antiimperialista José Martí, en enero de 2001. Foto cortesía del entrevistado.

 -Puedo imaginar cómo te habrá conmovido aquella proclama del 31 de julio del 2006…

Sí, aquello fue realmente inesperado. Ese mismo día escribí: Ochenta años Fidel/ y sigues tu largo viaje/ con el verde olivo traje/como cuando el día aquel/ que con una tropa fiel/ tocaste tierra en Oriente /y aunque transitoriamente/ Das el timón a Raúl Por un mar ancho y azul /Navegas eternamente.

 – Pero has tenido el privilegio de compartir con él más de una vez después de su dejación de los cargos por la enfermedad…

Si, después de aquello Fidel estuvo un tiempo que no se le veía públicamente en los actos. Escribía sus Reflexiones, estaba ahí, pero no salía. Aunque anteriormente había estado en la Asamblea Nacional, su primer acto público con el pueblo lo hace el 3 de septiembre del 2010. Yo dirigía la Revista Alma Mater y hablé en aquel acto en la escalinata de la Universidad de La Habana, a solicitud de Fidel. Cuando termino la intervención me llama y me comenta  – Tú pudieras enviar esas décimas a la Casa Blanca, pero en inglés. Y eso fue lo que hice, traduje las décimas, entré a la página de la Casa Blanca, y las envié. No creo que el presidente Obama las haya leído pero cumplí con Fidel.

Nunca olvidaré tampoco el acto de los CDR del 28 de septiembre del 2010. Fidel estaba muy contento, con su gorra, que tenía una estrellita en la frente. Al finalizar su esposa Dalia me pide las décimas y me dejó el mayor obsequio que he recibido en mi vida: el libro “La contraofensiva estratégica”, con una dedicatoria del Comandante, que dice así: A Yoerky Sánchez Cuéllar, periodista y poeta. Querido Yoerky: Te envío un ejemplar de La Contraofensiva Estratégica para que tengas reservas de dardos con qué golpear a los profanos con tus encendidas poesías. Un fuerte abrazo: Fidel Castro.

El Comandante en Jefe le ha obsequiado a Yoerky varios libros, entre ellos el de La contraofensiva Estratégica, dedicado por él en septiembre de 2010

-Recuerdo aquel acto nacional por el 26 de julio del 2004, que se trasladó por la posibilidad de que lloviera de la plaza del Che para el teatro de la Universidad Central y no había espacio para los diputados de Villa Clara pero a ti Fidel te mandó a buscar.

– Estaba previsto que yo fuera uno de los oradores de la tribuna abierta en la Plaza, y escribí mis versos. Luego me llaman y me dicen que ya  no lo haría  porque la intervención de Fidel, que consistía en una respuesta al presidente  Bush, era extensa. Ese lunes 26 de julio amanecimos con la noticia de que no se sabía dónde iba a ser el acto, por amenaza de lluvia. Al final se decide que sería  en el teatro de la Universidad Central, donde era limitado el espacio y no estaba previsto que yo fuera. Pero a Fidel le entregaron un álbum que recopilaba fotos de Villa Clara donde estaban mis décimas y al parecer, pudo verlas antes y me mandó a buscar para que las leyera. Ya estaba saliendo del Partido Provincial cuando me mandan a buscar y voy para la Universidad Central, pero no traía las décimas encima.  Tomé una hoja, la pedí prestado el lapicero al entonces ministro de la Agricultura Alfredo Jordán y por detrás del guión del acto, hice la transcripción de memoria y las leí aquel 26 de julio del año 2004, una fecha que nunca voy a olvidar.

. ¿Y hablaste con el Comandante en Jefe esa noche?

Sí, después que se acabó el acto. Fue breve, me dijo: -Yo no sé si llovió o no llovió, ni voy a averiguar. Esto es lo que queríamos hacer. Y así se hizo.

¿Cuándo fue tu último encuentro con Fidel?

En abril, durante el último Congreso del Partido, luego de su magistral discurso. Y lo vimos a sus 90 años con plena vitalidad mental y preocupado por el pueblo, por los niños, por la alimentación, por el futuro. Ese es el Fidel de siempre. Es un Fidel que cuando a veces me preguntan sobre él, digo que de su figura ni los enemigos pueden desprenderse. No existe un cubano hoy, dentro o fuera de Cuba, tanto de los que apoyan como de los que están en contra del proceso revolucionario, que pueda desmarcarse de la impronta de Fidel. Todos están marcados por el papel de Fidel a lo largo de los años, tengan una ideología u otra, vivan aquí o vivan afuera, es un hombre tan grande que ha dejado una huella en la vida de todos los cubanos.

-Cuando hablas de Fidel te brillan los ojos. ¿Para ti Fidel es como un padre?

-Lo veo como un padre, lo veo también como un abuelo, con sus enseñanzas, con su sabiduría, con su paciencia, con su afán de que sus hijos y sus nietos puedan crecer culturalmente. Qué mejor regalo que un libro y recuerdo cuando en los primeros años me envió “Desde mi altura”, de Antonio Guerrero; “Notas de viaje”, del Che, y un Diccionario de sinónimos y antónimos, o como este libro de La Contraofensiva estratégica. ¿Para qué? Para seguir cultivándome, para seguir estudiando, para seguir esforzándome, para seguir adquiriendo cultura. Y Fidel es también como el padre de todos los cubanos, como el abuelo de todos los cubanos.  Es una figura que sobrepasa la dimensión nacional. Como dice Raúl, Fidel es Fidel.

-Tú has visitado varios países, ¿pudiera afirmarse incluso que Cuba se conoce en el mundo por Fidel?

– Sí, en algunos países me han preguntado qué va a ser de Cuba cuando Fidel no esté. Recuerdo que en el año 2000 en Venezuela alguien pregunta ¿Qué va a ser de los cubanos cuando no esté Fidel? Y yo esperé y al final dije: Fidel siempre ha trabajado /porque el joven con calibre/se convierta en hombre libre/ siendo culto y preparado./ La juventud se ha formado/ bajo su esperanza fiel/Y cuando nos falte él/ nuestro pueblo seguirá/ La juventud mantendrá/ el ejemplo de Fidel

– Pero tienes una deuda con Fidel, porque él dijo que además de periodista debías ser abogado…

-Tiene que ver con Fidel pero realmente fue Raúl, quien en uno de los actos me dice “¿Por qué tu no estudias otra carrera si Fidel casi estudia tres carreras en la universidad, pasamos la silla de un aula para otra. Y con su habitual criollismo agregó: Imagínense ustedes: “Yoerky abogado, Yoerky periodismo, se jodió el imperialismo”. Pero la deuda de cuando me dijo que escribiera las crónicas en versos sí la he ido cumpliendo, en Cubadebate y en otros sitios. Son también reservas de dardos para golpear a los profanos, como él me pidió. Por eso digo, tengo reservas con Fidel, pero son reservas de dardos, no son de otro tipo.

Después de haber leído muchas décimas de célebres poetas guardo en mi mente una muy conmovedora que le dedicaste a Fidel y comenzaba así: Comandante, los ilusos/ Piensan que cuando no estés/ Tendrán a Cuba a sus pies/Esclava de sus abusos… Termínala tú:

Sietemesinos obtusos/ que han hecho el famoso informe/ ¡No saben tu fuerza enorme!/ Cuando no estés, Comandante/ estará un pueblo gigante/ que se pondrá tu uniforme.

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