Mateo no se sentó nunca en las piernas de su padre, ni le besó el rostro, ni lo vio acariciar los trastes de la guitarra como él solo lo hacía: con la mano derecha. Mateo tiene dos años y no sabe de nueva trova, ni de renovaciones sonoras, pero cuando escucha la voz de Santiago Feliú pone su dedito al aire y dice «papá».

Son las 11 de la noche del jueves y el hijo menor del fallecido cantautor da algunos pasos por El Mejunje. Gema, su joven madre, lo sostiene en brazos, lo abriga para que no se resfríe. Llama la atención de todos la belleza del niño, la bondad con que observa el ambiente. Mateo está sentado en el mismo escenario donde Santiago cantara tantas veces para el público santaclareño.

Trovantuvitis
Santiago Feliú (al centro) junto a parte de La Trovuntivitis. (Foto: Tomada de Internet).

Entonces, La Trovuntivitis entra en la escena. Detrás, y empotrada en la pared de ladrillos, la emblemática caricatura que Pedro Méndez le regalara al zurdo en una de sus visitas a la provincia y que él decidió dejar en manos de Ramón Silverio. Los trovadores villaclareños dedican el espacio a homenajear a Santi, a su familia.

Rosario Feliú quizá no había escuchado nunca que su hermano cantó por trece horas consecutivas en ese mismo patio, o que otra vez dio allí un concierto debajo de un aguacero torrencial. Pero la hermana de Santiago sabe que en Villa Clara se le quiso mucho y que tenía amigos entrañables. Por eso, decidió venir.

«A Santi le gustaba mucho este lugar—cuenta— Yo vivo fuera de Cuba hace treinta años y no había tenido la oportunidad de estar en un homenaje para mi hermano y dónde mejor pudiera hacérsele que en El Mejunje. Esto es un regalo. Me complace ver tantos trovadores jóvenes porque él le canto mucho a la joven generación. Además, Silverio es un hombre maravilloso. Le tengo un agradecimiento inmenso por haber acogido tantas veces a mi hermano».

«Mateo es el regalo que nos dejó Santi. Es, de alguna manera, el Santi que se quedó. Se parece muchísimo a su papá. Camina igual que cuando el padre era chiquito. Con dos años ya se ve que será bastante afinado. Nos dejó un gen importante para seguir haciendo música».

«Santiago era muy divertido, irreverente, apasionado por la justicia, por las revoluciones. Hacía chistes constantemente. Se reía de todo, hasta de él. El mejor ser humano que he conocido en mi vida».

Ante el público de El Mejunje, Rosario leyó la letra de Hoy para mañana, canción escrita por Santiago en 1985. La Trovuntivitis lo recordó con Para Bárbara, ese tema que en una línea logra estremecer el cuerpo de quien lo recuerda hace años, en su voz, en ese mismo lugar: «Si de mi voz florece la canción, motivo de tu dar; si de tus ojos nace la bondad de abrirme en el verso un palpitar: no me dejes ir».

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