Otra vez el equipo de Villa Clara vino de abajo a la hora de recoger los bates para convertir en victoria una aparente derrota en un día histórico para el béisbol cubano, pues por primera vez vimos en una serie nacional a un árbitro trabajar en home, Blas Guillén, mientras su hijo Pablo lo hacía desde la lomita.

Randy Portal, pelotero de Villa Clara, en juego contra Holguín.
Randy Portal impulsó la carrera que empató el juego en el noveno inning. (Foto: Captura de la Televisión)

Los Cachorros de Holguín vencían al conjunto anaranjado, 2 carreras a 1 y amenazaban con ampliar el marcador en el séptimo al  colocar dos corredores sobre las almohadillas frente al refuerzo pinareño Yaifredo Domínguez, quien se había mantenido todo el tiempo en el box villaclareño.

En esa situación, Vladimir Hernández Solás envió a la lomita al novato Pablo Luis Guillén Díaz para que tratara de sacar el último out ante el peligroso Yunior Paumier.

Fue ahí cuando ocurrió un hecho inédito en las 56 series nacionales. Su padre Blas Guillén Simón, exlanzador de las selecciones villaclareñas, sería el encargado de cantar las bolas y los strikes. Finalmente no hubo «ayuda» de papá, pues Pablo Luis le concedió boleto a Paumier y rápidamente resultó extraído del montículo.

En su rescate vino Ronny Valdés, que en esta oportunidad lo hizo bien, al colgar el escón retirando por la vía de los strikes a Geydi Soler. El remediano no admitió más libertades en el desafío y dejó preparada la escena para que sus compañeros sellaran la remontada victoriosa en el noveno capítulo.

Las cosas no pintaban bonito para los villaclareños, que desde el sexto inning enfrentaban al internacional Liván Moinelo, quien había reemplazado al abridor Noelvis Entenza.

Así las cosas, Michael González le ganó el pasaporte para primera al zurdo vueltabajero. Luego Andy Sarduy elevó al bosque derecho y el emergente Frank Carlos Reyes ingirió ponche, pero Andy Zamora prendió cohete y Randy Portal lo imitó remolcando  a Michel con el empate.

Después Reinier León fue golpeado por su comprovinciano Moinelo y a continuación Norel González conectó un roletazo por la intermedia que debió ser out. Mas, el inicialista Marnoskis Aguiar sacó el pie y Andy Zamora pisó la goma con la carrera que le dio el espectacular triunfo a Villa Clara sobre los Cachorros de Holguín.

En los restantes choques, los Cocodrilos de Matanzas volvieron a sucumbir, esta vez, 4 a 9, contra los Alazanes de Granma que ya sacaron al terreno al caballo de los caballos, Alfredo Despaigne.

Por su parte, los Toros de Camagüey fueron mejores que los Tigres de Ciego de Ávila y los pintaron de blanco, 1 a 0, para salir del sótano del campeonato.

Matanzas exhibe balance de 47 y 8, escoltada por Ciego, 36-18; Villa Clara, 32-22; Granma, 32-23; Camagüey, 29-26 y Holguín, 28-27.

La sonrisa dominical les abrió magníficas posibilidades a los villaclareños en sus aspiraciones de llevarse el triunfo en la subserie frente a los holguineros, porque Vladimir seguramente tiene reservado para los siguientes choques a sus dos ases del montículo: Freddy Asiel Álvarez y Yosvani Torres. Mañana el encuentro está pactado para las 7:15 p.m.

Árbitro Blas Guillén y su hijo pitcher Pablo Guillén coinciden en juego Villa Clara-Holguín.
Árbitro Blas Guillén y su hijo pitcher Pablo Guillén coinciden en juego Villa Clara-Holguín.
Árbitro Blas Guillén y su hijo pitcher Pablo Guillén coinciden en juego Villa Clara-Holguín.
Momentos del histórico suceso que concluyó con esta base por bolas de Pablo. (Foto: Captura de Televisión)

«Estaba preparado para esto»

Concluido el partido entre Villa Clara y los Cachorros de Holguín conversamos con el árbitro Blas Guillén Santana, protagonista junto a su hijo Pablo Luis de un suceso sin antecedentes en nuestras series nacionales, que pudiera tener continuidad si en algún momento el mayabequense Antonio Reyes Barceló tiene que asumir igual responsabilidad en un juego donde suba a la colina de los martirios su hijo Asiel Reyes.

«Yo estaba preparado para esto. No pensaba en la televisión, pero ahora que se están transmitiendo más partidos se dio la posibilidad de que ese instante fuera visto en todo el país.

«Para mí, lo máximo son mis hijos, pero en el béisbol soy juez y a la hora de ejercer mi función en el terreno Pablito es un pelotero más», afirmó Blas quien entre 1985 y 1991 formó parte del cuerpo de lanzadores del elenco anaranjado.

«Ya habíamos conversado sobre la posibilidad de que esto se diera y yo le había expresado: “Aquí no hay ni ‘chuchos’ ni pelotazos, tira strikes”.

«Fue un momento tenso para él cuando lo trajeron en el séptimo con un marcador cerrado, hombres en bases, el tercer bate delante y su papá impartiendo justicia en home.

«Seguramente quería hacerlo perfecto. No pudo, dio base por bolas, pero estoy orgulloso de él porque no tiró piconazos ni dio pelotazos», señaló Blas, quien confiesa que al terminar el reñido desafío se despidieron y cada cual marchó a los lugares donde están alojados.

 

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