Mucho hizo Marta de los Ángeles Abreu y Arencibia, nacida el 13 de noviembre de 1845, en favor de su ciudad natal.

De cuna rica puso su cuantiosa fortuna en beneficio de los más humildes hijos de la Gloriosa Santa Clara y de la independencia de Cuba, al punto que Máximo Gómez llegó afirmar que solo su grado militar de Generalísimo se equiparaba con el aporte de la patriota santaclareña a la causa mambisa.

Así dijo de Marta Abreu el dominicano Gómez, el 13 de febrero de 1898: «No saben ustedes los villaclareños, los cubanos todos, cuál es el verdadero valor de esta señora […] Si se sometiera a una deliberación en el Ejército Libertador el grado que a dama tan generosa habría de corresponder, yo me atrevo a afirmar que no hubiera sido difícil se le asignara el mismo grado que yo ostento».

Dama todo corazón, la denominaron la mayoría de sus biógrafos; de ahí, la admiración que aún hoy despierta entre sus coterráneos. Su huella es visible en obras como los cuatro lavaderos públicos, de los cuales, dos perduran; los hogares para ancianos y niños pobres, la primera estación eléctrica y, sobre todo, el Teatro La Caridad, inaugurado el 8 de septiembre de 1885, joya de la cultura santaclareña y cubana.

Merecidísimo entonces que la villa fundada entre dos ríos, el 15 de julio de 1689, sea reconocida en el mundo como la Ciudad de Marta.

Como así de merecido resulta el fastuoso monumento en bronce que se le erigiera en su honor. Una Marta Abreu sentada de manera augusta y señorial. Una historia que al cumplirse 171 años del nacimiento de tan augusta dama traemos a la memoria de las actuales generaciones de santaclareños.

Propuesta popular de un monumento a su benefactora

 

Estatua Marta Abreu
La estatua está orientada de frente a la glorieta, mirando hacia el mayor espacio libre del Parque Vidal.
El 7 de junio de 1916 se acordó la suma de 14 mil pesos como costo total del monumento, que ya para entonces, en boceto, encaminaba el escultor francés Augusto Maillard. (Fotos: Ramón Barreras).

La muerte de Marta Abreu de Estévez, ocurrida en la ciudad de París el 2 de enero de 1909, causó un inmenso revuelo en su ciudad natal y despertó hondas manifestaciones de dolor por el inesperado fallecimiento de su hija predilecta, negada a aceptar en 1895 el título de Condesa de santa Clara que la corona española le quiso adjudicar..

De inmediato surgió la idea de hacerle un monumento en su honor. Una idea salida del propio pueblo, como refiere el documento titulado Memoria de los trabajos realizados por la comisión gestora del monumento eregido a la benefactora villaclareña e insigne patricia Marta Abreu de Estévez, de Florentino Martínez, publicado en 1924, y hoy totalmente o casi desconocido.

Refiere dicho documento que la Comisión Gestora –con el propósito de recaudar fondos para llevar a efecto la iniciativa- publicó en la prensa local, el 26 de noviembre de 1909, el primero de sus anuncios públicos:

«Sr. Director del periódico La Publicidad, Las Villas, -Muy Sr. nuestro. Hecho público el acuerdo de esta Junta de dejar sin efecto la recolecta de objetos para celebrar un bazar, con cuyos productos se ayudaría a la construcción del monumento que ha de llevarse a efecto en esta Ciudad, para perpetuar el recuerdo de la desaparecida villaclareña Marta Abreu de Estévez; la Comisión que suscribe desea hacer público, nuevamente, que en virtud de haberse presentado una Comisión de Señores y Señoritas, del seno de esta Sociedad, comprometiéndose con esta Junta a llevar a efecto la recolecta de objetos para el bazar, se deje sin efecto el anterior acuerdo, de la devolución de los objetos (…), a cuyo fin quedarán en poder de las referidas damas, siendo esta Junta responsable y la llamada a entenderse con las personas que deseen consultar algún particular. (…)» (1)

No obstante, poco avanzó la iniciativa. El 22 de mayo de 1915 la sesión del Ayuntamiento santaclareño hacía referencia a la incorporación de Rosalía Abreu, hermana de Marta, al proyecto y su recomendación de que fuera el escultor francés Augusto Maillard, quien llevara a efecto la obra «(…) por ser un gran artista y haber conocido personalmente a la Benefactora (…)» (2)

Propuesta suya aceptada de inmediato de manera unánime: «Con el mayor entusiasmo, acogió la Junta la proposición, y por unanimidad y sin discusión, acordó aceptarla sin reservas, pues nadie mejor que la Sra. Abreu, por su reconocida solvencia, por su refinado gusto artístico, por sus relaciones con artistas extranjeros y por ser hermana de Marta, para encargarse de misión tan delicada e importante (…)» (3)

En esa importante reunión se discutió ampliamente la elección del sitio para el emplazamiento del referido monumento. Incluso, se sugirió trasladar el obelisco erigido en memoria de los presbíteros Conyedo y Hurtado de Mendoza al lado sur de la Glorieta, «(…) para emplazar el Monumento de Marta en el sitio que quedaría libre (…)» (4). Propuesta sin efecto, al convenir los Concejales reunidos que era arriesgado remover el obelisco, pues pudiera sufrir desperfectos.

El 7 de junio de 1916 se acordó la suma de 14 mil pesos como costo total del monumento, cuyo boceto encaminaba ya en París, el referido escultor Maillard.

No obstante, habría que esperar dos años más para que cuajara la idea del monumento. Sería el 27 de febrero de 1918, cuando en del Junta del Ayuntamiento se dio a conocer el contrato firmado entre Rosalía Abreu y Maillard.

El referido documento especificaba los detalles de la magna obra: «La estatua sentada de la Sra. Abreu será en bronce con patina dorada y medirá en esa posición 1,80 metros (…)

«Con la base, que será igualmente de bronce, y contando con el encogimiento de la fundición del metal, la estatua en su conjunto, en la posición sentada, medirá 1,85 metros.

«Los bajos-relieves, en número de tres, serán colocados sobre los costados laterales, y sobre la cara posterior del zócalo, y medirán de 0,85 a 0,90 metros de alto (…) serán igualmente de bronce con patina dorada, del mismo modo que el escudo de armas de Santa Clara y los contrafuertes que irán sobre los cuatro ángulos del zócalo.

«El zócalo será de granito rosa pulido de Irlanda, y no medirá menos de 2,50 metros (…) El conjunto del Monumento no tendrá menos de 4,35 metros, comprendiendo la estatua y el zócalo.» (5)

También esa propia sesión del 27 de febrero de 1916 aprobó la dedicatoria que contendría el monumento. Resultó la propuesta  elegida por mayoría, tras un concurso convocado por el periódico El Eco de Villaclara.

Su autor fue el poeta Juan Evangelista Veitía Valdés, y dice así: «1845 1909 A LA AUGUSTA MEMORIA de Marta Abreu de Estévez, encarnación sublime de la Caridad y del Patriotismo, erige este Monumento el cariño de su pueblo. VILLACLARA 1918» (6)

La explícita Memoria de Florentino Martínez resalta entre los patriotas que donaron de su peculio personal para el monumento, los nombres de la santaclareña Carmen Gutiérrez y de Juan Gualberto Gómez. Incluye también la contribución de Gerardo Machado.

 Llegada del monumento y primera piedra

Acta de la estatua de Marta Abreu
Fotocopia del documento que recoge en detalles la historia del monumento erigido a Marta Abreu. (Fotocopia: Cortesía del autor).

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) vino a sumarse a los avatares que demoraron la culminación de la estatua de Marta Abreu. Los continuos bombardeos alemanes a París, obligaron al escultor a trasladar su estudio a otra localidad francesa y dilataron la obra.

De igual manera, los meses transcurridos modificaron decisiones. Así, en sesión del 20 de diciembre de 1919, se acordó por nuestro Ayuntamiento aumentar en dos mil pesos el precio convenido con el escultor y sustituir el granito rojo del pedestal de la estatua por otro de color gris, dada la imposibilidad de conseguirlo.

En tanto, a la par, se había decidido la demolición de la antigua Iglesia que existía en el centro del  parque Vidal, para ubicar allí el monumento, que fue llegando por partes a Santa Clara, vía ferrocarril.

De los detalles del traslado, la referida Memoria significa: «El transporte en esta ciudad, desde los carros del Ferrocarril al Parque Vidal, de las piezas de granito, y al Cuartel de Bomberos de las de bronce fue contratado por el Sr. Faro González, por el precio de $90,00, y en esos lugares permanecieron hasta la demolición de la iglesia (…)» (7)

Finalmente, el 13 de noviembre de 1923, aniversario del natalicio de Marta, fue colocada la primera piedra.

Ese propio día, en una caja de plomo se encerraron para la posteridad: un ejemplar de cada uno de los periódicos de la localidad; una colección de monedas nacionales de plata; una colección de fotografías de la Iglesia, antes, durante, y después de su demolición; un ejemplar de la novela Los vidrios rotos, del coronel del Ejército Libertador, Francisco López Leiva, editada por esos días en la ciudad; un ejemplar de la invitación hecha para el acto; un soneto del poeta Augusto Vidaurreta, alusivo al mismo, y un ejemplar del acta, suscrito por las personalidades concurrentes.

Ubicación de la estatua y desvelamiento

La estatua de Marta Abreu tiene una ubicación especial en el Parque Vidal, que también fue sometido a debate y  a consideración de la Asociación de Pintores y Escultores de La Habana, cuyo dictamen fue aprobado por el Ayuntamiento santaclareño.

«(…) que la estatua debía orientarse de frente a la glorieta, primero: porque una estatua debe mirar siempre hacia el mayor espacio libre, que en este caso es el parque; segundo, porque estando enfrente de un edificio grande, como es el Instituto de Segunda Enseñanza, este le debe servir de fondo; es decir, la estatua debe dar la espalda al edificio mayor y más cercano; tercero, porque, orientada como queda dicho, la estatua dará frente a la entrada natural del parque que es por el Norte, puesto que en esa dirección está la parte más importante de la ciudad. Así, al llegar al parque por el norte, pronto verá la estatua y la verá de frente.» (8)

Tras 58 jornadas de intenso trabajo, incluido el relleno de tierra vegetal en rededor de la base del monumento, quedó concluido el monumento a Marta. Habían pasado 15 años para materializarlo, pero la obra bien valía la pena.

Finalmente el 24 de febrero de 1924, el monumento fue develado. Para mayor simbolismo, se encuentra ubicado exactamente en el lugar que antes ocupara el campanario de la Parroquial Mayor.

Referencias

(1) Memoria de los trabajos realizados por la comisión gestora del monumento erigido a la benefactora villaclareña e insigne patricia Marta Abreu de Estévez, Florentino Martínez, Villaclara, Clapera Impresor, Gral. Machado 13, 1924

(2) Obra citada, páginas 5 y 6

(3) Obra citada, página 23

(4) Obra citada, página 23

(5) Obra citada, página 26

(6) Obra citada, página 27

(7) Obra citada, página 31

(8) Obra citada, página 34

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