Por: Bárbara Fortes Moya

Emocionante resulta escuchar a los sagüeros ofrecer criterios en torno al bloqueo, convencidos, de que el pueblo, a pesar de todos los percances, que impone ese retorcido engendro, resiste, porque tiene dignididad y principios, que no la dejan flaquear ante cualquier obstáculo que se interponga al desarrollo socio económico cubano.

En las escuelas sagüeras, los matutinos están dirigidos a explicar qué es el bloqueo, por qué no pueden tener más material de estudio. Se escuchan las niñas y niños cuando alzan sus voces para exclamar “no lo queremos”.

Lo mismo succede con los discapacitados, ciegos y débiles visuales, limitados por la falta de bastones o material didáctico para el aprendizaje del sistema Braille que permite que lean  y se nutran del conocimiento necesarios para ser útiles a la sociedad que los acoge con amor.

Las industrias sagüeras, por su parte, todas están afectadas por el inhumano bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por la potencia del Norte, para obstaculizar el desarrrollo de nuestros renglones productivos. Gracias al concurso de hombres y mujeres agrupados en la Asociación de Innovadores y Racionalizadores, Anir, vierten sus inventivas e ideas creadoras para mantener funcionando equipos obsoletos. La nueva tecnología tiene que ser adquirida en países de Europa, distantes y a alto costo.

La votación de la Resolución de la Onu, contra la injusta ley demostró que  los países del mundo defienden la causa justa de Cuba.

No importan los obstáculos del bloqueo para que prosiga el caimán verde abriendo caminos al andar como dijera el poeta.

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